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Un repaso al trabajo del Comité de Desarrollo y Propiedad Intelectual en el 2014

Dos sesiones tuvo este año el Comité de Desarrollo y Propiedad Intelectual (CDIP) de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual – OMPI. Pese a que se ha continuado con la ejecución de algunos proyectos e incluso se han presentado reportes de evaluación en cuatro de ellos, las actividades avanzan de forma lenta, y en algunos puntos álgidos, la toma de decisiones se mantiene postergada.

Recordemos que CDIP es el comité responsable de monitorear la implementación de la Agenda para el Desarrollo en OMPI. Una Agenda aprobada en el 2007 con 45 recomendaciones que giran en torno a cómo OMPI, como organismo multilateral, puede ayudar con asistencia técnica y cooperación a que los estados miembros puedan desarrollar planes relacionados al uso de instrumentos de propiedad intelectual (PI) en concordancia con sus estrategias particulares de desarrollo.

La Agenda, a su vez, es un proyecto político. Engloba la intención de un grupo de países en vías de desarrollo de cambiar a OMPI por dentro y que deje atrás el discurso de que la propiedad intelectual solo significa protección, sin darle la debida importancia a variables como difusión o flexibilidades. Esto ha conllevado a dificultades en la etapa de implementación, ya que un bloque de países desarrollados continuamente realiza observaciones al momento de interpretar lo que se quiere decir en las recomendaciones. En el fondo se enfrentan dos discursos sobre propiedad intelectual, y que incluso ha llevado a una cierta paralización en el trabajo de CDIP, como se vio en la sesión de mayo.

En efecto, en ese mes se celebró la sesión N° 13.  Como parte de lo programado, se tenían que definir los términos de referencia para lo que será la evaluación independiente de cómo se han aplicado las recomendaciones de la Agenda. Asimismo, faltaba aprobar el panel de expositores que formarán parte de una conferencia internacional sobre PI y desarrollo. En ambos casos la tensión era similar. Por un lado, se peleaba por el perfil de los evaluadores: ¿deben ser especialistas en desarrollo o más bien contar con experiencia práctica en asistencia técnica relacionada a propiedad intelectual? Por otro, existía la queja de la Secretaría de la OMPI había escogido expositores que no contaban con la suficiente experiencia en la intersección PI y desarrollo. Para ninguno de las dos actividades se logró consenso, postergando decisiones para luego de la Asamblea General de OMPI de setiembre, reuniones informales mediante.

Ambos temas fueron medianamente superados durante la sesión N° 14 en noviembre. Como figura en el resumen de la Presidencia, los términos de referencia para la evaluación independiente se han aprobado incluyendo una terna de tres profesionales: un evaluador que será el responsable principal, un experto con experiencia práctica en asistencia técnica sobre temas PI y un segundo experto con más experiencia en la problemática del desarrollo. Mientras, con respecto a la conferencia internacional, se decidió que debe realizarse durante la sesión 15 o 16 del Comité. En caso haya expositores que no cuenten con la disponibilidad de tiempo para las fechas establecidas, la Secretaría podría incorporar las propuestas realizadas por algunos de los estados miembros, que incluye invitar a oradores con mayor experticia en desarrollo.

Más allá del avance en actividades específicas, la sensación de bloqueo aún permanece para compromisos de mayor alcance. Por ejemplo, no hay consenso en cómo implementar algunas de las recomendaciones para mejorar la asistencia técnica brindada en el marco de la cooperación para el desarrollo.

Estas recomendaciones aparecieron en un informe realizado por evaluadores externos en el 2011, el mismo que trató de mostrar cómo OMPI estaba ofreciendo ayuda a los estados en materia de desarrollo. En ese informe se remarcó los vacíos en monitoreo de actividades y evaluación de resultados sobre lo que la organización estaba financiando, además de la poca claridad institucional para delimitar lo que se entiende por desarrollo. Lo cierto es que hay un bloque de países (desarrollados) que entienden que varias de las recomendaciones ya se están ejecutando y que las adecuaciones pendientes en la forma de brindar cooperación técnica deben incidir en procesos específicos, como lograr una mejor eficiencia de costos. Entretanto, otro conjunto de países se adhieren más a la ambición mostrada por los evaluadores externos en sus recomendaciones, que implica cambios institucionales más profundos y una vocación más precisa de parte de OMPI de señalar cómo la asistencia técnica que se brinda está impactando en el desarrollo de los países miembros.

Por otro lado, el Comité sigue generando mucha documentación dada la realización de proyectos en torno a temas abordados en la Agenda para el Desarrollo, entre los que se incluyen acceso a información de patentes y enfoques pilotos para academias nacionales de propiedad intelectual. Vale la pena mencionar también que está en proceso de ser aprobado un conjunto de actividades en torno al uso de los derechos de autor para promover acceso a la información y contenido creativo.

Con todo, pese a haber sido un año difícil en el Comité, lo que sigue importando es que se mantenga la perseverancia de un grupo de estados miembros para continuar con la implementación de la Agenda, además de la voluntad del Comité para seguir generando evidencia sobre cómo la propiedad intelectual puede contribuir a objetivos de desarrollo, pese a la existencia de una cultura institucional no tan fácil de persuadir.

Fuentes de información:

 

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